Es una broma de más. En un contexto de psicosis en torno a los ataques con inyecciones contra mujeres en espacios públicos, las últimas publicaciones de Amine Mojito han desatado una ola de indignación y reavivado el debate sobre la responsabilidad de los creadores de contenido.
¿Pero quién es Amine Mojito?
Tras ocho años de ausencia, Amine Mojito, cuyo nombre real es Illan Magneron, regresó de forma notable a las redes sociales a finales de 2024. Conocido por sus vídeos provocativos, rápidamente se distinguió con una nueva serie de bromas de humor cuestionable: lanzando carritos de la compra a los transeúntes, empujándolos en supermercados y, recientemente, simulando ataques con jeringas en la calle. En sus vídeos, el influencer se acerca a personas al azar, finge pincharlas y luego graba sus reacciones. Estas escenas, publicadas unos días antes de la Fiesta de la Música, fueron ampliamente compartidas. El momento es aún peor, ya que Amine Mojito decidió publicar su bulo en pleno verano, cuando el miedo a las inyecciones salvajes se reaviva cada verano con noticias y rumores en redes sociales. Esto contribuye en gran medida a la psicosis colectiva. ¿Ataques con jeringas, psicosis o noticias? En 2022, han surgido numerosos relatos de personas que afirman haber sido pinchadas con una jeringa en fiestas, festivales o eventos públicos. Este fenómeno, ampliamente difundido por los medios de comunicación y las redes sociales, ha contribuido a crear un clima de ansiedad, principalmente entre las mujeres. Sin embargo, aunque se han sospechado varios casos de inyección, la mayoría de los informes están más relacionados con la psicosis social.
TikTok reacciona
Tras el anuncio de Laurent y Alex Hitchens, TikTok decidió banear la cuenta de Amine Mojito el 24 de junio, alegando la necesidad de moderar el contenido que incita al miedo, la violencia o pone en peligro a otros. Esta prohibición se produce después de que el influencer ya fuera condenado en 2022 por incitar al odio y la violencia contra las mujeres, tras publicar vídeos considerados degradantes y sexistas. En aquel momento, tuvo que completar un curso de sensibilización de cinco días sobre igualdad de género, que aparentemente no tuvo consecuencias importantes a largo plazo. Ante la polémica, el influencer intentó justificarse, admitió haber pasado la raya y se disculpó.
Ya sean comentarios masculinistas, racistas, homófobos o simplemente peligrosos, el asunto ha reavivado el debate sobre la responsabilidad de los influencers y la capacidad de las plataformas para moderar eficazmente el contenido problemático. Existe una delgada línea entre la provocación, la búsqueda de popularidad y la trivialización de comportamientos de riesgo en redes sociales. La prohibición de Amine Mojito por parte de TikTok forma parte de una tendencia más amplia de plataformas que adoptan una postura firme sobre el contenido considerado peligroso, pero sobre todo, plantea la cuestión de la prevención y la educación en el uso de las redes sociales.


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